LOS DESTRUCTORES CLASE “NUEVA ESPARTA”. ACERCAMIENTO A SU HISTORIA OPERACIONAL
Fuente: Archivo "CN Ramón Rivero Núñez" |
LOS DESTRUCTORES
CLASE "NUEVA
ESPARTA".
ACERCAMIENTO A SU HISTORIA
OPERACIONAL
La historia está llena
de ejemplos que muestran que el poder marítimo es crucial en el destino de las
naciones, por lo que la armada de un país viene a ser mucho más que un simple
instrumento de defensa; se trata de una institución capaz de proyectar el
poder, la economía y la cultura de la nación a la que pertenece, en todo el
mundo. De la misma forma, el alma y razón de ser de toda armada son sus buques,
los cuales son mucho más que simples máquinas, son el hogar de sus
tripulaciones, son seres vivientes, que al portar la bandera nacional, son
muestras del país que navegan en el mar.
De entre todos los
buques de guerra que han pasado por la historia naval venezolana, destacan los
Destructores Clase “Nueva Esparta”. Estos destructores son los barcos de
combate de mayor tonelaje que ha tenido la República, marcaron una época de
intenso desarrollo y modernización de la Armada nacional y tuvieron una vida
operativa con muchos sucesos, siendo protagonistas de varios momentos que
marcaron la historia de Venezuela. Los Destructores Clase “Nueva Esparta”, se
construyeron en Gran Bretaña para Venezuela por solicitud del General Marcos
Pérez Jiménez, pero ellos y sus tripulaciones tuvieron una actuación clave el
23 de enero de 1958. Más tarde, fueron protagonistas de los sucesos de El
Porteñazo y tuvieron una menos conocida participación en la “Cuarentena” a Cuba
durante la Crisis de los Misiles de 1962. Esta investigación, que está en
desarrollo, busca descubrir detalles operacionales y divulgar su historia y los
secretos de estas nobles máquinas de guerra, y de los hombres que las
tripularon y les dieron vida, protegiendo los intereses nacionales en nuestros
espacios acuáticos.
Se hace preciso explicar
algunos puntos relacionadas con la clasificación de los buques de guerra en
tipos y clases. Desde antes de la aparición de los buques a vapor, las naves –
de guerra o mercantes – se han clasificado en diversos tipos según su tonelaje,
armamento, propósito, etc. Los tipos de buques de guerra vigentes en la segunda
mitad del siglo XX evolucionaron a partir de diseños aparecidos entre finales
del siglo XIX y pocos años antes de la Segunda Guerra Mundial. A finales del
siglo XIX se perfeccionó un tipo de buque impulsado por vapor, pequeño, ligero
y rápido, armado con torpedos autopropulsados que se reveló como una amenaza
terrible para los mastodónticos acorazados y cruceros, los hasta entonces reyes
del mar. Para dar caza a esta nueva amenaza, se diseñaron barcos ligeros y
rápidos, bien armados, capaces de perseguir y destruir a los torpederos, de
donde proviene el nombre de “destructor”. Con el desarrollo de los submarinos y
la aparición de la aviación naval y los portaviones, los destructores
recibieron la misión de escoltar a estos últimos, dotándoseles de armamento
antiaéreo y antisubmarino.
Finalizada la Segunda
Guerra Mundial, cuando se reveló la vulnerabilidad de los grandes acorazados y
cruceros ante las nuevas armas (el submarino y el avión), y que lo primordial
en la nueva guerra naval serían los portaviones, y su defensa, los destructores
empezaron a ganar tonelaje y armamento, en una lenta transición que los llevó
hasta los actuales destructores de la OTAN, Rusia y China, medianamente
grandes, y poderosamente artillados con misiles. En los años 50, cuando fueron
construidos los destructores Clase “Nueva Esparta”, se estaban dando los
primeros pasos para convertir a los destructores en buques multipropósito que
no solo escolten a los buques más grandes, sino que asuman mayor variedad de
tareas, y cumplir con la guerra compuesta, que no era más que emplear en un
mismo escenario respuestas a amenazas de superficie, submarinas y aéreas.
Por
otra parte, los buques de guerra por lo general no son piezas únicas, sino que
son construidos en series que pueden variar entre 2 o 3 hasta más de 100
unidades. A una serie de buques con igual diseño y características, construidos
en secuencia planificada, se le denomina “clase”, y la misma suele llevar el
nombre del primer buque construido o que entró en servicio para la armada o
marina que los encarga o adquiere.[1]
[2]
Así, la “Clase Nueva Esparta”, estuvo
compuesta por tres destructores de igual diseño, construidos en Gran Bretaña
para Venezuela, que tuvieron por nombre “Nueva Esparta” (D-11), “Zulia” (D-21)
y “Aragua” (D-31).
Contexto
histórico de su adquisición
En
1948 un grupo de militares pertenecientes a la Unión Patriótica Militar, y
liderados por Marcos Pérez Jiménez y
Carlos Delgado Chalbaud, entre otros, derrocan al presidente Rómulo Gallegos.
Este grupo de militares tenía una interesante agenda política, marcada por la
búsqueda del desarrollo material del país, especialmente de las Fuerzas
Armadas, un nacionalismo fuerte y la defensa a ultranza de la soberanía e
integridad territorial del país, recientemente lesionada por el tratado de
límites entre Venezuela y Colombia de 1941. En dicho tratado Venezuela terminó
de perder la península de la Guajira, además de abrir la puerta a más avances
colombianos en el Golfo de Venezuela, hacia el archipiélago de Los Monjes y en
los ríos fronterizos. Cuando López Contreras fue interpelado por el Congreso
Nacional por haber aceptado tal tratado, alegó coacción militar colombiana; y
es que en ese momento Colombia superaba a Venezuela en pie de fuerza en más de
2 a 1, además de una ventaja aún más amplia en aviación y artillería, sin
contar la experiencia de haber derrotado a Perú en un conflicto armado en los
años 30.[1]
Por aquellos años, Venezuela había adquirido cierta cantidad de material bélico de segunda mano, desecho de la Segunda Guerra Mundial, que si bien era un avance frente a lo tenido en las década anteriores, aún era insuficiente para lo defender la soberanía nacional frente a las amenazas que se cernían sobre ella. Para finales de los años 40, la espina dorsal de la escuadra venezolana la constituían siete corbetas de la Clase “Flower”, de fabricación canadiense, que habían demostrado su eficacia para la guerra antisubmarina en el Atlántico en la pasada conflagración mundial, pero que habían sido entregadas a Venezuela en pésimas condiciones, además de estar quedando obsoletas y no ser suficientes para equilibrar la balanza frente a las pretensiones territoriales colombianas, amparadas en unas fuerzas armadas bien equipadas.[1]
Pero el nuevo gobierno
militar ya tenía planes para eso, y justamente el entonces Capitán de Corbeta
Oscar Ghersi Gómez, Comandante de las Fuerzas Navales – el componente naval de
las FF.AA. venezolanas se llamaba en aquellos años “Fuerzas Navales” –, desarrolló
un plan naval hacia 1949 que contemplaba la adquisición de varios destructores
y submarinos, un crucero de batalla y un portaaviones.[1]
Es en ese contexto que
se comienzan los trámites para adquisición de los destructores Clase “Nueva
Esparta”. El General Iván Darío Jiménez comenta que Estados Unidos quiso
ofrecer material de segunda mano, pero sus ofertas fueron rechazadas por
Venezuela, y se licita la construcción de los tres destructores con la compañía
Vickers Armstrong LTD, haciéndose las contrataciones el 24 de julio de 1951 y
el 29 de junio de 1952. Según Jiménez, la Armada deja atrás su papel relegado y
se equipara al Ejército.[2]
El
tiempo no tardó en respaldar la visión de rearme de la Junta Militar, pues en
1952 Venezuela encaró de nuevo a Colombia en la Crisis de Los Monjes. Colombia
mostró más claramente sus pretensiones sobre el archipiélago, llegando a
realizar prácticas de tiro en el mismo y a enviar a sus unidades flotantes más
destacadas. Fue necesaria entonces una respuesta militar venezolana de magnitud
mayor, marcada por el envío de infantes de marina, cuatro corbetas y el uso de
aviones para disuadir al país vecino y zanjar definitivamente el asunto de Los
Monjes de forma beneficiosa para Venezuela.[3]
Estudio
técnico de los buques
Fuente: Archivo "CN Ramón Rivero Núñez" |
El
avance del proyecto de los “Nueva Esparta” continuó: las quillas del “Nueva
Esparta” y el “Zulia” fueron puestas el 24 de julio de 1951, y la del “Aragua”
el 26 de junio de 1953. El 19 de noviembre de 1952 fue botado el “Nueva
Esparta”, el 29 de junio de 1953 el “Zulia”, y el 27 de enero de 1955 el
“Aragua”, entrando en servicio el 8 de diciembre de 1953 el “Nueva Esparta”, el
15 de septiembre de 1954 el “Zulia” y el 14 de febrero de 1956 el “Aragua”. Se
trataba de buques excepcionales para aquel momento, lo último de la tecnología
naval británica. Su impacto en la Armada sería proporcional a su poderío; el
comentario del investigador norteamericano Robert Scheina resulta elocuente:
(Scheina, 1987, pp. 217-218).
“La
armada venezolana también ha jugado un importante rol interpretando la voluntad
política nacional. Antes de mediados de la década de 1950 no era más que una
modesta fuerza costera, pero la prosperidad del país después de la Segunda
Guerra Mundial y el cortejo del dictador Marcos Pérez Jiménez con los militares
incrementó su poderío a un nivel nunca antes visto. En 1950 la
Vickers-Armstrong of Barrow-in-Furness, Inglaterra, fue contratada para tres
destructores de la clase Nueva Esparta……A diferencia de las adquisiciones de
Venezuela en décadas anteriores, los buques eran totalmente modernos según los
estándares mundiales, unidades de primera clase, nada descartables para las
mayores potencias. Dieron a Venezuela más poder del que nunca había tenido”[1]
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Los
destructores Clase “Nueva Esparta” eran un desarrollo a partir de los
destructores Clase “Battle” construidos para la Royal Navy durante la Segunda
Guerra Mundial, pero con mejoras significativas en armamento, velocidad y
electrónica. Eran buques de 2600 toneladas de desplazamiento, y 3300 a plena
carga, de 122,5 m de eslora, 13,1 m de maga, y 4,8 m de calado. Contaban con la
propulsión de dos turbinas Parsons alimentadas por calderas, que transmitían su
poder de 50.000 CV a dos hélices. Alcanzaban una velocidad máxima de 34,5 nudos
y tenían una autonomía máxima de 9260 km navegando a 11 nudos. Su armamento no
era menos imponente: compuesto por 6 cañones de 114 mm montados en tres
torretas dobles – dos a proa y una a popa -, 12 cañones antiaéreos de 40 mm en
6 torretas dobles, 11 cañones antiaéreos de 20 mm, 2 tubos lanzatorpedos
triples de 558 mm, 6 lanzadores de cargas de profundidad y 2 pistas de cargas
de profundidad. Eran atendidos por una tripulación de 254 hombres. Contaban
además con diversos tipos de sonar, radar y comunicaciones. Todo ello los
convertía en naves de guerra, rápidas, poderosamente artilladas, y con
capacidad para enfrentar diferentes amenazas, sobre todo aéreas y submarinas. De
1969 en adelante serían equipados con misiles antiaéreos Sea Cat, el primer
sistema de misiles anti aéreos embarcados de la historia, dando comienzo a la
era del misil en Venezuela. Eran pues barcos multipropósito, ideales para ser
la nueva columna vertebral de la escuadra venezolana.
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Fuente: Archivo "CN Ramón Rivero Núñez" |
Al
haber servido entre 1953 y 1978, los destructores clase “Nueva Esparta” fueron
testigos de décadas clave en la historia reciente de Venezuela. En el cuarto de
siglo que sirvieron a la nación cayó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, se
instaló el sistema bipartidista de Acción Democrática y COPEI, y surgió y fue
derrotada la insurgencia armada del PCV y el MIR, marcada por las
insurrecciones de “El Carupanazo” y “El Porteñazo”, donde los “Nueva Esparta”
tuvieron una participación protagónica. El mismo año de estas insurrecciones, y
bajo el signo de la Guerra Fría, el mundo tembló ante la posibilidad de una
Tercera Guerra Mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, cuando se dio
la Crisis de los Misiles en Cuba. Y justamente, los “Nueva Esparta”
participaron en la “Cuarentena” establecida sobre la isla caribeña por Estados
Unidos, para impedir que siguieran
llegando más misiles soviéticos. Los “Nueva Esparta” fueron testigos de la
evolución técnica de la Armada, y de los cambios ocurridos en el país en general;
pero también fueron testigos de la intensa evolución de la guerra naval en esos
años, llegando a inaugurar la era del misil en Venezuela – con la instalación
de los Seacat en 1969 - , y teniendo que someterse a varias modernizaciones
para mantenerse a tono con el desarrollo de la tecnología bélica naval. Se hace
evidente que con el surgimiento del misil anti buque, comienza a declinar el
protagonismo de la artillería naval.
La
caída de Pérez Jiménez
Los
destructores clase Nueva Esparta irrumpen en el acontecer político nacional en
los días previos al 23 de enero de 1958, cuando sus tripulaciones, comandantes,
y el líder naval CN Ricardo Sosa Ríos, conspiran contra la dictadura. El propio
Sosa Ríos cuenta en su libro Mar de Leva
que él y las tripulaciones estaban dispuestos a unirse al intento de golpe de
la Fuerza Aérea, llegando a enviar autobuses a Caracas a recoger el personal y
llegando a encender las calderas; pero que cuando se tuvo noticia del fallo del
golpe, los buques regresaron a puerto y se disimuló todo aquel movimiento.[1]
Los
hechos no llegaron hasta ahí, sino que en los siguientes días las tripulaciones
de los “Nueva Esparta” se involucraron más en la conspiración, llegando a tener
un papel decisivo, tal y como lo refieren Scheina y el General de División Iván
Jiménez Sánchez, quien explica que el gobierno arrestó a muchos oficiales
navales, que el 8 de enero ocurrió una salida de puerto no autorizada y que por
orden del jefe del Estado Mayor General, G.B. (Ej.) Rómulo Fernández, la
munición fue removida de los buques y llevada al arsenal.[2]
(Scheina, 1987, p. 221). Más adelante Scheina explica el plan:
“Acorde con el plan, a las 1600 h del 22 de
enero… …los destructores Aragua y Zulia zarparon hacia Puerto Cabello a buscar
munición. Después Pérez Jiménez ordenó a la fuerza aérea atacar, los aviones
interceptaron a los buques en el mar pero no les dispararon. En Puerto Cabello,
los destructores recibieron las municiones junto con el Batallón de Infantería
de Marina Nº1 y lo transportaron a las afueras de La Guaira.”[3]
El
resto de la historia es bastante conocido ya: Pérez Jiménez trata de negociar
con la Armada, el Contralmirante Wolfgang Larrazábal, Comandante de las Fuerzas
Navales, es tajante en su negativa y el general tiene que abandonar el país.
Ahora bien, lo que a menudo la historiografía ha pasado por alto es cómo la
Armada fue protagonista del golpe, basada sobre todo en el poder de fuego y
velocidad de sus nuevos destructores. En efecto, aunque vulnerables al ataque
de la aviación leal a Pérez Jiménez – si el dictador lograba mantener la
aviación leal a él, cosa dudosa desde el alzamiento del 1º de enero, llevado a
cabo ante todo por elementos de la aviación - , los destructores podían
bloquear y controlar las costas del país, y además, trasladar rápidamente
fuerzas insurgentes al Litoral Central, de donde podían marchar rápidamente a
Caracas, mucho más rápido de lo que los blindados o cualquier otra unidad del
ejército pudiera desplazarse para socorrer a Pérez Jiménez. El 23 de enero de
1958, al no producirse una movilización determinante de la aviación contra la
Armada, la situación estratégica quedó totalmente contra la dictadura, y en esa
situación, fueron trascendentales los destructores clase “Nueva Esparta”. Es
interesante que la prensa del momento destacara mucho el papel de estos navíos
en dicha jornada.[4] [5]
1962:
“El Carupanazo”, “El Porteñazo” y la “Cuarentena” a Cuba
Dejando de lado
los orígenes y los detalles de “El Carupanazo” y “El Porteñazo”, que no son el
objeto de este trabajo, pasaremos a estudiar el desempeño de los “Nueva
Esparta” en dichos alzamientos.
Respecto
a “El Carupanazo”, ocurrido entre el 4 y el 5 de mayo de 1962, tenemos que el
Gobierno envió al destructor “Nueva Esparta” junto con el destructor General
Morán – de la Clase Clemente - , los transportes T-13 “Los Monjes” y T-14 “Los
Roques” con infantes de marina a bordo; con el objetivo de realizar un asalto
anfibio sobre Carúpano si era preciso. La fuerza se concentró en Cumaná y
estaba comandada por el CN José C. Seijas Villalobos. Los destructores de esta
clase fueron la punta de lanza en el sofocamiento de “El Carupanazo”, aunque no
tuvieron que realizar la proyectada operación anfibia, pues los insurgentes se
rindieron sin mayor complicación al no cumplirse su expectativa de que más
unidades militares se les unieran en el resto del país.
En
cuanto a la actuación propiamente dicha de los destructores, solo tuvieron que
hacer unos cuantos disparos rasantes sobre las instalaciones de la Infantería
de Marina en Carúpano, más como intimidación que como un ataque real. Ahora
bien, el hecho de que se enviara a los destructores “Nueva Esparta” a Carúpano,
lo mejor que tenía la flota en aquella época, pudo tener también una finalidad
política. Al enviar a los buques más poderosos, se demostraba la determinación
del Gobierno por aplastar el alzamiento, al tiempo que se hacía ver al país que
las mejores unidades navales le seguían siendo fieles.
Al mes siguiente se
produjo la mayor insurrección del período en cuestión, cuando se alzó la Infantería
de Marina en la Base Naval de Puerto Cabello. Aún Dentro del caos del
alzamiento en Puerto Cabello, la participación de los destructores clase “Nueva
Esparta” viene a ser algo que la historiografía tradicional ha dejado atrás,
por lo que su reconstrucción resulta difícil. Sin embargo, contamos con por lo
menos dos testimonios de primera mano; Del
Porteñazo al Perú, escrito por el Capitán de Corbeta Víctor Hugo Morales –
uno de los tres líderes de la insurrección – y el ya citado Mar de Leva, escrito por el
Contralmirante Ricardo Sosa Ríos, quién para el momento de “El Porteñazo” era
comandante de la Armada. Mar de Leva
incluye una transcripción del informe presentado por el Capitán de Navío Jesús
Carbonell Izquierdo, Comandante de la Escuadra, al Contralmirante Sosa Ríos;
donde refiere los detalles de la insurrección dentro de la base. Revisemos este
testimonio primero.
“INFORME QUE PRESENTA EL CAPITÁN DE NAVÍO
JESÚS CARBONELL IZQUIERDO, COMANDANTE DE LA ESCUADRA, ACERCA DE LOS SUCESOS
ACAECIDOS CON MOTIVO DEL ALZAMIENTO DEL BATALLÓN Nº 2 DE LA INFANTERÍA DE
MARINA EN PUERTO CABELLO:
Viernes,
1º de junio de 1962
…Inmediatamente se hizo una apreciación de la operatividad de
los buques de la Escuadra, llegando a la conclusión de que se encontraban en la
siguiente condición:
- Destructor “Aragua”
(D-31), operativo en La Guaira.
- Destructor “Nueva
Esparta” (D-11), en dique seco.
- Destructor “Zulia”
(D-21), en mantenimiento para el viaje a los Estados Unidos.
- Destructor “Almirante
Clemente” (D-12), operativo con una caldera.
- Destructor “General
Morán” (D-22), en iguales condiciones.
- Destructor “General
Flores” (D-13), en mantenimiento progresivo (operativo)…
…A las 20:45 se ordenó al Destructor “Aragua” (D-31) que
fondeara en la rada exterior y a todos los buques que estaban en puerto que
permanecieran en Rol de Defensa Inmediata…
Sábado, 2 de junio de
1962
… - Destructores
“Zulia” (D-21) y “Flores” (D-13), procedían con remolcadores a fondearse en la
rada exterior…
…En esos momentos, aproximadamente a las 11:00 horas, pudimos
observar y oír los disparos que con los montajes de 40 efectuaban los buques
sobre las instalaciones de la Infantería de Marina para hacerlos deponer su
actitud insurreccional. Estos buques estaban bajo el mando del Cap. Nav. Miguel
Benatuil, quien se había embarcado en el Destructor Morán, formando un Grupo de
Tarea y asumiendo así el Comando de la Escuadra, mientas permanecía detenido el
suscrito…
…Un marinero del Zulia, aproximadante a las 24:00 horas, se
presentó con el radiograma No. 384, firmado por el Tte. Fta. Piccardo Román,
dirigido a la Comandancia General de la Marina y con información para todos los
buques, el cual textualmente dice así:
“El Destructor Zulia
fiel a las causas que sus tripulantes consideran las más justas ha decidido
mantener una actitud neutral consideran K nuestra Armada se halla empeñada en
una lucha fratricida que de ser nuestro buque blanco del fuego de otra unidad
preferimos antes hundirnos con él a permitir que nuestros cañones tomen parte en
tal lucha K nos empeñaremos en evitar todo derramamiento de sangre K.”…
Domingo, 3 de junio de
1962
…Se comunicó a Caracas, aproximadamente a las 03:00 horas, el
estado de la situación y especialmente notificándole que el Zulia estaba en
estado de rebeldía…
… A las 08:00 horas se le pasó un radiograma visual al Zulia
con el siguiente texto: “Base recapturada su totalidad K Oficiales Buque debe
rendirse incondicionalmente sin armas este Comando”, contestando ellos el
siguiente mensaje:
“Se agradece enviar un
Oficial Superior del Comando de la Escuadra a esta unidad fin parlamentar
garantizamos su seguridad”.
En esos momentos el Zulia se encontraba rodeado por personal
leal bajo el mando del Cap. Cta. Melecio Delgado en expectativa de cualquier
acción que pudiera tomar.
A las 08:05 se le pasó el siguiente mensaje visual:
“Resuyo fin evitar
derramamiento de sangre K o una pérdida valiosa de nuestra Armada K deben
rendirse incondicionalmente que de acuerdo mi mensaje anterior K peso de
responsabilidad que ocurra al Buque recaerá sobre ustedes K exijo respuesta
inmediata K deben presentarse este Comando K Tf. Fermín Castillo K Tf. Antonio
Piccardo K Tf. Juan Medina y An. Otoniel Piccardo”.
Se comunicó al Comando General de la Marina y recomendó que se
tratara de parlamentar antes de tomar una decisión que pudiera causar daños al
buque y al personal de él que no estuviera comprometido. En consecuencia, a las
09:20, se le envió el siguiente menaje visual:
“Este Comando enviará
Oficial a parlamentar al extremo de muelle donde ha de encontrarse Oficial de
ustedes solo”…
…A las 11:00 horas se le puso un radiograma a todas las
Unidades informándoles que la Base estaba completamente recuperada y que los
Oficiales Fermín Castillo, Antonio Piccardo, Juan Medina y Otoniel Piccardo,
quienes se encontraban en el Zulia, habían depuesto su actitud de amotinamiento.”[1]
Según el informe del Capitán de Navío Carbonell
Izquierdo, los rebeldes solo pudieron controlar un destructor Clase “Nueva
Esparta”: el “Zulia”, que para su mal, estaba con su capacidad seriamente
limitada, al estar amarrado al muelle y sin posibilidad de moverse. Revisemos
ahora el testimonio del Capitán de Corbeta Víctor Hugo Morales junto con lo
relatado por el historiador naval norteamericano Robert Scheina.
Según Scheina[2],
a las 3 pm del 1º de junio Sosa Ríos llamó a Carbonell Izquierdo para
informarle que la Infantería de Marina y la Guardia Nacional en el Litoral
Central y Puerto Cabello iban a alzarse. El Contralmirante Sosa Ríos además
envió al Capitán Carbonell a Puerto Cabello a mantener el orden y la lealtad de
la flota. El Capitán de Navío Carbonell Izquierdo llegó, le informó la
situación al Comandante de la 1era División de Destructores, Capitán de Navío
Andrés Oswaldo Moreno Piña. Toda la flota fue puesta en alerta. Más tarde, poco
antes de las 7 pm, el almirante Sosa Ríos ordenó enviar a todo el personal a
sus cuarteles y poco después ordenó a todos los buques prepararse para un
ataque aéreo.
Víctor Hugo Morales
relata:
“(el
viernes 1º de junio de 1962)…A las 05.45
h se acercó un oficial del batallón hasta el portalón y le dijo a un suboficial
nuestro que le comunicara al resto que la Base estaba tomada y que podían
proceder a tomar el buque. El oficial de guardia, que no era de los comprometidos,
se encontraba en el puente de mando y vio a la residencia de los oficiales de
la Base rodeada por tropas de infantería de marina y, pareciéndole raro, se lo
comunicó al Comandante del Buque, capitán de navío Miguel Benatuil, quien de
inmediato ordenó al personal que ocupara sus puestos.
Es necesario aclarar que la gente que teníamos comprometida
en el buque, debido al acuartelamiento perdió todo contacto con las otras
unidades… …Además esperaban, según lo convenido, la presencia de los tenientes
de fragata Carlos Fermín y Antonio Piccardo para actuar.”[3]
Scheina
presenta los siguientes hechos:
“A las 1530 el destructor Almirante Clemente
se movió de nuevo contra los rebeldes en la base naval con sus cañones de 40
mm. Morales Monasterios, quién había abordado al destructor Zulia, radió que si
la fragata no cesaba el fuego el Zulia respondería con sus cañones de 4,5
pulgadas. En pocos minutos los cañones de los destructores quedaron en
silencio…
…A las 0200 en la madrugada del
domingo, 3 de junio, Carbonell Izquierdo pidió permiso al comandante de la
armada para que los destructores Almirante Clemente y General Morán dispararan
sobre el Castillo Libertador. Sólo dos horas antes el capitán había informado
que los rebeldes controlaban el destructor Zulia.”[4]
Lo
relatado por Morales sobre este episodio es interesante:
“…
el Clemente estuvo todo momento fuera del alcance de las baterías del Zulia,
que podía disparar su artillería aunque no pudiera maniobrar. Sin embargo, se
les envió un radiograma que decía lo siguiente: “COMUNICAMOSLE QUE ESTÁN
CAUSANDO GRANDES DESTROZOS SIN NECESIDAD. EN CASO PERSISTIR BOMBARDEO
CONTESTAREMOS EL FUEGO”. A partir de ese momento no volvieron a acercarse ni
disparar.”[5]
Aunque
Morales dice que el “Clemente” nunca estuvo a tiro, el mismo mapa que su libro
presenta, con las posiciones del “Clemente” y el “Zulia” en la base, mapa que
además también aparece en la prensa y otras obras sobre el tema con las mismas
posiciones, muestra que el “Clemente” sí estuvo a tiro del “Zulia”, separados
apenas por unos 4 km, y el brazo de tierra que alberga la base naval. Las armas
principales del Zulia, de 114 mm, fácilmente habrían alcanzado al “Clemente”
destrozándolo en una sola andanada, aunque los disparos habrían devastado la
base en el proceso.
Scheina
relata así el final de la rebelión del “Zulia”:
“A las 0630, mientras tropas del ejército
estaban haciendo un lento progreso a través de las calles, los aviones de la
fuerza aérea atacaron a los rebeldes en el Fortín Solano con cohetes y
ametralladoras. A las 0800 h marineros leales rodearon el Zulia, el cual estaba
aún atracado, y Carbonell Izquierdo exigió al destructor su rendición
incondicional. Una hora y media después el Teniente Antonio Piccardo, líder de
los rebeldes en el destructor, se rindió.”[6]
La rebelión del “Zulia”
durante “El Porteñazo”, fue eclipsada en la historiografía por la encarnizada
lucha en las calles de Puerto Cabello y en el Fortín Solano, pero sin embargo
fue un hecho crucial. Fue la fortuita – para el Gobierno - situación tan
limitada de los destructores “Zulia” y “Nueva Esparta” la que minimizó el poder
de fuego de los insurrectos. Resulta evidente que al haber planeado el
alzamiento en Puerto Cabello, los rebeldes pretendían apoderarse de la Escuadra,
especialmente de los destructores Clase “Nueva Esparta”. De haberlo logrado, se
habrían hecho con un impresionante poder artillero y antiaéreo, causando una
lucha aún más encarnizada e intensa, y quizá teniendo el poder necesario para
animar a más unidades militares del país a unírseles.
El año 1962 traería más
situaciones comprometidas para los destructores Clase “Nueva Esparta”. En
octubre estalló la Crisis de los Misiles en Cuba, cuando los norteamericanos
descubrieron que los soviéticos estaban instalando misiles nucleares en dicho
país. Estados Unidos procedió a establecer una “cuarentena” sobre la isla (en
realidad un bloqueo naval), para evitar que siguieran llegando misiles a Cuba,
y también para responder al desafío soviético, siendo el momento más peligroso
de toda la Guerra Fría.
Estados Unidos convocó
una reunión de la OEA donde logró el apoyo a sus medidas sobre Cuba, además de
la participación de fuerzas navales latinoamericanas, incluida Venezuela. En el
marco de dicha reunión, se estableció que las fuerzas latinoamericanas
operarían bajo el comando de la OEA, encabezadas por el Contralmirante John A.
Tyree, comandante en jefe de la Flota del Atlántico; él dirigiría la recién
creada Fuerza de Tareas 137, que integraba buques de Venezuela, Estados Unidos
y Argentina.[7]
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Infografía preparada por el autor |
La
Fuerza de Tareas 137 se concentró en Trinidad, y recibió la misión de conducir
una operación de cuarentena en los pasos de las Antillas Menores, para cortar
los envíos y prevenir la llegada de más armas soviéticas a Cuba. El “Zulia”, al
mando del CN Benatuil Guastini, y el “Nueva Esparta”, al mando del CF Luís J.
Ramírez, patrullaron entre Venezuela y Grenada. El destructor argentino
“Rosales”, al mando del CF Carlos F. Peralta, cubrió el área de Dominica a
Guadalupe; el otro destructor argentino, el “Espora”, al mando del CF Julio O.
Vázquez, patrulló el paso de Guadalupe y la zona alrededor de Monserrat. La
parte más septentrional correspondió al destructor norteamericano “Mullinix”.
La Fuerza de tareas 137 estuvo activa hasta el 20 de noviembre, cuando el
Presidente Kennedy ordenó finalizar la “cuarentena”. 153 barcos fueron
observados y reportados, 31 de ellos por el “Nueva Esparta” y 40 por el
“Zulia”. La fuerza fue formalmente disuelta el 24 de diciembre.[8].
Un último desafío encararía esta clase, cuando en febrero de 1963 un grupo de
guerrilleros de las FALN secuestró al mercante MN “Anzoátegui”, y el “Nueva
Esparta” emprendió su persecución hasta Brasil.
Otras
misiones y conclusión
La historia de los
destructores Clase “Nueva Esparta” no se limitó sólo a convulsiones políticas
internas, al contrario. Explorando las Memoria y Cuenta del Ministerio de
Defensa, encontramos que los tres buques cumplieron muchas misiones de carácter
diplomático, entrenamiento de personal y ejercicios navales internacionales. Ya
en 1957 el “Nueva Esparta” realiza su primera visita diplomática, a República
Dominicana, entre el 31 de enero y el 4 de febrero, generando gran impacto en
la prensa local. Esta visita se realizó en el transcurso de su primer crucero
de instrucción para cadetes, en el que tocaron puertos en República Dominicana,
Cuba, Guatemala y Estados Unidos.
En 1959 el “Nueva
Esparta” y el “Zulia” viajaron a los astilleros de la Vickers-Armstrong en
Barrow-in-Furness para unas reparaciones mayores, llevando consigo una gran
cantidad de personal para realizar variados cursos en áreas como armamento,
ingeniería, señales, información de combate, marinería, maniobras,
electricidad, entre otras, totalizando más de 280 hombres en formación, entre
oficiales, suboficiales, sargentos y tropa. Simultáneamente se llevaron a cabo
cursos en el Reino Unido, Estados Unidos y Perú, en áreas como Comando y Estado
Mayor Naval, ingeniería electrónica o artillería, todos para oficiales, y con
una duración de diez meses a dos años. Destaca el curso de Sonar en Key West,
Estados Unidos, planeado especialmente para las tripulaciones de los
destructores Clase “Nueva Esparta”, y que probablemente fue el primer curso en
sonar hecho por personal naval venezolano en el exterior. Se complementaría con
cursos de radares realizados en 1960 en Norfolk (Reino Unido) y Great Lakes
(Estados Unidos), los primeros de su tipo para
personal naval venezolano desde los que se realizaron en la década anterior, cuando se adquirieron estos destructores. Sin embargo, los cursos realizados en los años 50 no tuvieron una matrícula tan extensa.
En
1960 la Escuadra es reorganizada en tres divisiones de destructores, tocándole
al “Nueva Esparta” comandar la primera, al “Zulia” la segunda, y al “Aragua” la
tercera, de donde derivan sus matrículas D-11, D-21, y D-31 respectivamente. La
letra indicaba que eran destructores, el primer número indicaba la escuadra, y
el segundo su posición en la misma. 1961 fue un año bastante activo para estos
buques, participando en las UNITAS II, y pasando por una reparación general.
Además al “Nueva Esparta” y el “Zulia” se les instalaron teléfonos submarinos
UQC, mientras que al “Aragua” se le amplió el sistema de comunicaciones
tácticas UHF. Toda la década del 60 estaría marcada por una intensa actividad
en cuanto a cruceros de instrucción y ejercicios navales nacionales e
internacionales. Sus actividades irían disminuyendo gradualmente hacia los años
70, producto del desgaste natural de los buques, así como también a constantes
averías causadas por impericia del personal o mantenimiento poco adecuado; tal
y como lo evidencia la larga estadía del “Aragua” en el Reino Unido entre 1965
y 1968 debido a reparaciones. En 1969 el “Nueva Esparta” pasó su modificación
definitiva, cuando se le instalaron misiles antiaéreos Sea Cat, dando comienzo
a la era del misil en Venezuela; es decir, los primeros sistemas de misiles que
se usaron en Venezuela, los portaron los destructores Clase “Nueva Esparta”.
Para
el final de su vida útil, los tres destructores de la Clase “Nueva Esparta”
había participado en cuatro situaciones de crisis interna, como la intentona
golpista del 1º de enero de 1958, el derrocamiento de Pérez Jiménez el 23 de
enero de 1958, “El Carupanazo” y “El Porteñazo” en 1962, y la persecución al MM
“Anzoátegui” en 1963. Así mismo habían participado en la operación
internacional que efectuó la “cuarentena” a Cuba en 1962 durante la Crisis de
los Misiles. Participaron en 11 ejercicios navales internacionales tales como
los UNITAS, Caribe, Springboard y Venbritex junto a las armadas norteamericana,
colombiana y brasileña; y participaron también en 6 ejercicios navales
nacionales. Para cuando salieron de servicio, habían cumplido 17 cruceros de
instrucción para cadetes, llevando el pabellón nacional por aguas del Caribe,
Norteamérica, Europa y Sudamérica. Los destructores Clase “Nueva Esparta”
realizaron más de tres grandes viajes para mantenimiento mayor y reparaciones
en Estados Unidos y Reino Unido, y sus tripulaciones efectuaron más de 26
cursos de formación y capacitación en áreas tan diversas como sonar, radar,
armamento o ingeniería electrónica, formándose centenares de hombres. Así
mismo, estos buques participaron en al menos tres grandes actos protocolares
nacionales, tales como el Día de la Marina o la inauguración del Puente Rafael
Urdaneta en Maracaibo; además de cumplir más de cuatro visitas o actos diplomáticos
en el exterior, entre los que destacan la visita a República Dominicana en
1957, la Conmemoración del Sesquicentenario de la Muerte del Almirante Luis
Brión en Curazao en 1971 y el Bicentenario de la Independencia de Estados
Unidos en 1976.
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Infografía preparada por el autor |
Evidentemente,
hacer un balance del impacto, de la huella que los destructores Clase “Nueva
Esparta” es realmente difícil. Su vida operacional fue bastante larga, y en
conjunto cumplieron gran cantidad y diversidad de tareas. Sin embargo, podemos
afirmar que los destructores Clase “Nueva Esparta” marcaron un antes y después
en la historia de la Armada venezolana, dando inicio a una nueva etapa de gran
desarrollo de la misma, de introducción, manejo y familiarización de nuevas
tecnologías, de reafirmación de la soberanía del Estado venezolano en sus
espacios marítimos y de proyección de poder naval. Bien podríamos cerrar con
las palabras del CN Ricardo Rhuma Ríos, uno de los últimos comandantes del
“Aragua”, en entrevista realizada el 18 de diciembre de 2013:
“Los
destructores Clase “Nueva Esparta” son los padres de la Armada moderna”.
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-
Dijo el Canciller a diputados: Venezuela se ha limitado a tomar medidas defensivas
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P-1
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(revisado online el 03 de septiembre de 2013, a las 08:47 pm)
Fuentes fotográficas:
Archivo CN Ramón Rivero Núñez.
[1] Sosa Ríos, Ricardo. Mar de Leva, pp. 80 – 81
[2]
Scheina, R. Ob. Cit., p. 226
[3] Morales, Víctor Hugo. Del Porteñazo al Perú, p. 61
[4] Scheina, R. Ob. Cit., pp. 231 - 232
[5] Morales, V. Ob. Cit., p. 71
[6] Scheina, R. Ob. Cit., p. 232
[7] http://www.ussmullinnix.org/1962Cruise.html
(Revisado online el 08 de abril de 2014, a las 08:00 pm)
[8] Scheina, R. Ob. Cit., pp. 175 - 180
[1] Sosa Ríos, Ricardo. Mar de Leva, pp. 23 - 24
[2] Scheina, R. Ob. Cit, p. 221
[3] Ibídem, p. 223
[4] “Un plan de acción conjunta fue
puesto en práctica para derrotar a Pérez Jiménez. El comandante del destructor
“Zulia” encabezaba el movimiento de las Fuerzas Navales” en El Nacional. 24 de
enero de 1958. Año XV, Nº 5175, p. 1
[5] “Buques que ayudaron a caída del
dictador” en El Universal. 25 de enero de 1958. Año XLIX, Nº 17.477, p-1
[1] CN Oscar Emilio Ghersi Gómez.
“Modernización de la Armada desde el 30 de marzo de 1947 hasta el 10 de enero
de 1958” en Revista de la Armada. Nº 10, 24 de julio de 1986.
[2] Jiménez Sánchez, Iván Darío. Los
Golpes de Estado desde Castro hasta Caldera,
p-96.
[3] Esser De Lima, Rolando. “Los
Monjes” en
http://www.fav-club.com/index.php?option=com_content&view=article&id=208:los-monjes-&catid=26:historia&Itemid=25 (revisado online el 03 de septiembre de 2013,
a las 09:02 pm)
[1] Rivero Blanco, Ramón. “Las
Corbetas Clase Flower en la Armada de Venezuela” en http://www.fav-club.com/index.php?option=com_content&view=article&id=372:las-corbetas-clase-flower-en-la-armada-de-venezuela-&catid=20:armadas-y-sistemas-navales&itemid=23
(Revisado online el 03 de septiembre de 2013, a las 02:00 pm)
[1] Rivero Blanco, Ramón. “Las
Corbetas Clase Flower en la Armada de Venezuela” en http://www.fav-club.com/index.php?option=com_content&view=article&id=372:las-corbetas-clase-flower-en-la-armada-de-venezuela-&catid=20:armadas-y-sistemas-navales&itemid=23
(Revisado online el 03 de septiembre de 2013, a las 02:00 pm)
[1] Nieves-Croes, Francisco.
XXXX,pp. 177 - 199
[2] Rivero Blanco, Ramón. “Las
Corbetas Clase Flower en la Armada de Venezuela” en http://www.fav-club.com/index.php?option=com_content&view=article&id=372:las-corbetas-clase-flower-en-la-armada-de-venezuela-&catid=20:armadas-y-sistemas-navales&itemid=23
(Revisado online el 03 de septiembre de 2013, a las 02:00 pm)
[1] Martínez – Hidalgo y Terán, José
María (Director). Enciclopedia General
del Mar.
[2]
Preston, Anthony. Destroyers. An
llustrated history, pp. 186 - 219
Excelente articulo, les recomiendo visitar el articulo escrito en Wikipedia, allá están datos como los seriales de casco y otros datos técnicos verificados contra el Jane's también hay datos inéditos de la participación de la flota en el 23 de enero siendo las fuente tripulantes que aun viven y tienen relatos publicados sobr el tema
ResponderBorrarMe gustaría saber acerca de la tripulación del Destructor Zulia tengo un tío que murió en el porteñazo y fue tripulante de esta nave,si alguien puede darme razón le agradezco...
ResponderBorrarEn esa nave fue tripulación un tío que luego murió en el porteñaso me gustaría saber algo más de el, se llamaba Arnaldo Becerra Pedraza, si alguien sabe algo acerca de la tripulación del Destructor Zulia se lo agradecería...
ResponderBorrarYo fuí tripulante del Destructor Aragua, D-31. Su comandante era el CN Andrés de la Rosa Vargas y su 2do, el CF David Mendoza Estrella. Estabamos en el Muelle M-3 de la Base Naval CA Agustín Armario la madrugada de El Porteñazo, por lo tanto, el reporte del VA Carbonell no es cierto. Al día siguiente zarpamos para La Guaira y de allí para Carúpano. Doy Fe de ello.
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